Nací sin saber por qué. He vivido sin saber cómo. Y muero sin saber cómo ni por qué. ====================================== DESDE UN ANTES Y UN DESPUES ====================================== Para ver un lunar en nuestra cara es necesario mirarnos a un espejo, de otro modo no sabriamos que existe. Cualquier espejo es una posibilidad de aceptar, de ver más allá de lo obvio, de ver profundamente.
Hay dos días en cada semana en los que no nos debemos preocupar.
Dos días que se deben guardar libres de miedo y ansiedad.
Uno de esos días es ayer.
Ayer, con sus equivocaciones y pesares, sus faltas y confusiones, sus dolores y tristezas. Ayer ha pasado para siempre, fuera de nuestro control; y nada en el mundo podría cambiar ni una cosa que hayamos hecho, ni podemos borrar una palabra.
Ayer ya pasó.
El otro día sobre el que no debemos de preocuparnos es mañana.
Mañana, con sus posibles adversarios, sus problemas, sus promesas grandes y sus pequeños logros. Mañana volverá a salir el sol, ya sea en esplendor o detrás de una máscara de nubes, pero subirá. Hasta que llegue no tenemos parte en mañana, pues aún no ha nacido.
Y sólo queda un día: HOY
Cualquiera de nosotros podemos pelear la batalla de un solo día.
Cuando nos cargamos con esas horripilantes eternidades, el Ayer y el Mañana, nos derrumbamos. No es la experiencia de hoy lo que lastima a los hombres, sino la amarga culpa, algo que sucedió ayer, y el miedo de lo que traerá el mañana. Vivamos pues, tan sólo un día a la vez, y dejemos confiadamente a Dios todo lo demás.
"Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal" (Mateo 6:34).
Dicen que el tiempo lo cura todo. Pero el tiempo, por si solo, no hace nada. Lo que ayuda realmente es lo que tú haces con el tiempo. ¿Estás utilizando el tiempo para ACEPTAR LA PÉRDIDA, para reconocer que tu ser querido ha muerto y no lo vas a recuperar? ¿Estas utilizando el tiempo para expresar las emociones y SENTIR EL DOLOR que supone para ti esa pérdida? ¿Estás utilizando el tiempo para APRENDER A VIVIR sin esa persona querida? ¿Estas utilizando el tiempo para, llegado el momento, ir recuperando tu INTERES POR LA VIDA ? Si quieres vivir de una manera sana tu duelo, si no quieres arrastrar indefinidamente el dolor, no basta con esperar a que todo se pase, o seguir viviendo como si nada hubiera pasado. Necesitas dar algunos difíciles pasos y aprender las duras lecciones de la pérdida. No existen atajos para el dolor. Acepta también que tendrás que vivir momentos duros y emociones intensas, que estarás más vulnerable...No te exijas tampoco demasiado, sé amable contigo mismo y respeta tu propio ritmo.
Aceptar la pérdida Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en toda tu vida, debes llegar a aceptar esta dura realidad: tu ser querido ha muerto y no va a regresar. Aceptar con la cabeza es fácil, sabes que ha muerto. Lo difícil es aceptar con el corazón. Es muy normal un tiempo (pueden ser meses) en el que te niegues o te rebeles contra la dura realidad. Date tiempo. Hablar de tu pérdida, contar las circunstancias de la muerte…Todo te puede ayudar poco a poco, a ir aceptando el hecho de la muerte. Sabrás que has podido dar este paso, cuando pierdas toda esperanza de recuperar a tu familiar o amigo, será el momento de la verdadera despedida.
Sentir el dolor Necesitas también sentir el dolor y todas las emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo, impotencia, desesperación, culpa… Habrá personas que te dirán: “Tienes que ser fuerte”. No les hagas caso. No escondas tu dolor. Comparte lo que te está pasando con tu familia, amigos de confianza…No te guardes todo para ti mismo por miedo a cansar o molestar. Busca aquellas personas con las cuales puedes expresarte tal y como estás. Si no quieres compartir o mostrar tus emociones a otros, no tienes porque hacerlo, pero debes buscar otras manera de dar salida y vivir tus emociones en privado.
Aprender a vivir sin esa persona Recuerda que hay tiempo para todo, para sentir y vivir el duelo, pero también para hacer, para ocuparte de las muchas actividades de la vida cotidiana. Aunque sientas que el mundo se ha parado para ti, también es cierto que la vida sigue con sus muchas y quizás nuevas exigencias. Una actitud adecuada sería aquella que busca un cierto equilibrio entre el sentir y el hacer. Así, hacer el duelo significa también aprender a vivir sólo/a, aprender a tomar decisiones por ti mismo/a, aprender nuevas formas de relación con la familia y amigos, aprender un nuevo sentido del mundo y de uno mismo...
Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el dolor y el pasado. La vida te espera llena de nuevas posibilidades. No hay nada malo en querer disfrutar, en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones. En realidad, el corazón herido cicatriza abriéndose a los demás. Finalizar el duelo no es olvidar... Para cada persona puede significar cosas distintas:
· Puede significar llegar a perdonarle y perdonarte por todo lo que quizás no fue la relación, por todo lo negativo, por el daño causado...
· Pensar en él o ella sin sentir ya ese latigazo de dolor y recordarle con ternura y agradecimiento por lo vivido juntos.
· Es poder dar un sentido a todo lo que has vivido en estos meses o años.
· Es entender con el corazón en la mano que el AMOR no se acaba con la muerte
En cierto modo, nunca te recuperas de una pérdida significativa, porque ésta inevitablemente te cambia. Tu puedes escoger si ese cambio será a mejor. DESDE UN ANTES Y UN DESPUES
Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos. Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano. Que vivas por el tiempo que tú quieras, y que siempre quieras vivir plenamente. Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron, pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron. Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos, pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron fieles.
Recuerda siempre olvidar los problemas que ya pasaron, pero nunca olvides recordar las bendiciones de cada día. Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado. Que nunca caiga el techo encima de ti y que los amigos reunidos debajo de él nunca se vayan. Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío, una luna llena en una noche oscura, y que el camino siempre se abra a tu puerta. Que vivas cien años, ¡con un año extra para arrepentirte! Que el Señor te guarde en su mano, y no apriete mucho su puño.
Que tus vecinos te respeten, los problemas te abandonen, los ángeles te protejan, y el cielo te acoja. Y que la fortuna de las colinas irlandesas te abrace. Que las bendiciones de San Patricio te contemplen. Que tus bolsillos estén pesados, y tu corazón ligero. Que la buena suerte te persiga, y cada día y cada noche tengas muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto al fuego, risas para consolarte, aquellos a quienes amas cerca de ti, y todo lo que tu corazón desee! Que Dios esté contigo y te bendiga, que veas a los hijos de tus hijos, que el infortunio te sea breve, y te deje rico en bendiciones. Que no conozcas nada más que la felicidad. Desde este día en adelante, que Dios te conceda muchos años de vida, de seguro Él sabe que la Tierra no tiene suficientes ángeles.
A veces tenemos tanto que aprender de aquellos que nos han dañado, tanto que aprender de aquellos que consideramos nuestros enemigos y en verdad no lo son, a veces tenemos tanto para decirles y que terrible sería no hacerlo.
Por eso valoremos a aquellos que se exponen, que se hacen cargo de su actitud, de aquellos que ponen lo que tiene que poner y piden perdón cuando se equivocan, con aquellos que se prestan para escuchar lo que tenemos que decirles hoy, en una sociedad donde es más fácil esquivar la responsabilidad, donde es más fácil evitar la historia, donde es más fácil echarle la culpa al de afuera desligándose de todo. Ante estas personas lo que uno tiene que sentir es gratitud.
Tenemos que construir un presente liberándonos del pasado, de aquello que en una situación dada nos hizo daño y para esto hay que saltar algunos obstáculos que la vida nos depara.
Se trata de aprender que esos obstáculos no se pasan si antes no se produce un aprendizaje. Las cosas que nos suceden están en nuestra vida para que aprendamos de ellas porque sino aprendemos se volverán a repetir.
Los obstáculos que no se superan producen enfados, molestias y disgustos que se estacan en nosotros y no nos permiten continuar de una manera sana con nuestra vida.
Cuando hablamos de un duelo, hablamos de la sensación de pérdida de algo o de alguien en nuestra vida, pero existen diferencias entre el dolor y el sufrimiento:
Porque el dolor es el tránsito por un espacio que me genera una sensación de estar herido por dentro. Y, el sufrimiento es quedarse a vivir en ese lugar de dolor y no poder salir de el.
El dolor en si es saludable si consideramos que nos permite ver que algo dentro de nosotros nos está causando daño, es una llamada de atención a la que tendremos que ir para poder sanar.
La protesta difiere de lo que es la queja. Siempre es saludable hablar sobre aquello que no nos gusta, quejarse es instalarse de manera contínua en una protesta.
Poner límites difiere del hecho de aislarse. Poner límites a alguien y decirle; "hasta aqui llegaste porque no me gusta lo que haces" difiere del hecho de aislarme de todo y de todos porque no puedo o no se poner límites para que no me sigan lastimando.
La protesta como manifestación de desagrado difiere del enfado.
Entonces, habrá que aprender a ponerle palabras a ese enfado y decir, por ejemplo: “Esto no me gusta” porque si no lo hago seguramente ese enfado contenido se transformará en permanente disgusto.
Decía Aristóteles: “Enfadarse es fácil, pero enfadarse en la magnitud adecuada, con la persona adecuada, en el momento adecuado eso es cosa de sabios”.
Muchas veces la permanente protesta contendida me lleva al enfado y ese enfado me genera angustia y cuesta llevarlo. Y esto sucede porque en muchas ocasiones sentimos temor de decir lo que nos pasa por miedo a que nos dejen de querer, de que nos dejen de aceptar, de que el otro sea quien se enfade con nosotros. Muchas veces nos guardamos dentro lo que queremos decir porque pensamos que si lo decimos tal vez lastimemos al otro, cuando en verdad a quien nos lastimamos es a nosotras/nosotros mismos.
A veces preferimos transitar el camino de enfadarnos en silencio en vez de hablar o explicar lo que sentimos, o bien aislarnos cuando en realidad asi estamos pagando un precio que no queremos ni debemos pagar.
Cuando el enfado se instala, el enfado guardado comienza a doler y nos conduce al rencor, y del rencor pasamos al resentimiento el cual no tiene salida porque es como quedarse atrapada en una situación de la que cuesta mucho poder salir.
Muchas veces guardamos resentimiento contra alguien que ya no está presente en nuestra vida y nuestro problema no está fuera, está dentro de nosotros, con todo aquello que el otro dejó instalado dentro de mi, llamémosle, palabras hirientes, actitudes que no podemos olvidar y la falta de todo aquello que necesitábamos de esa persona.
Lo importante entonces no es su ausencia sino la presencia en mi vida de todo lo que me faltó del otro, de aquello que la otra persona no pudo o no quiso darme.
El perdón se construye, se aprende, uno aprende a perdonar, no nace solo, se construye en el día a día hasta que llegue un punto en que no nos haga falta que venga el otro a pedirnos perdón, simplemente se perdona construyendo nuestra propia capacidad de perdonar, porque perdonar es liberador para quien perdona no para quien recibe nuestro perdón.
Habrá entonces que sacar todo fuera de nosotros, para que dentro nazcan cosas nuevas, como la confianza, el amor, la compasión que me va a conducir al perdón para librarme de todo aquello que me daña y poder seguir adelante.
"He dejado de ser para encontrarme, buscando detrás de lo que otros esperan de mi".
"He dejado de ser para buscarme, por debajo de lo que otros dicen que soy".
"He dejado de ser y me he encontrado, olvidando temores cara a cara conmigo, transparente y desnuda".
"He dejado de ser para brindarme sin pretensiones, ni competencias, sin miedos, ni apuros ni exigencias, para compartir y entregarte esto que soy, sin que importe ya más lo que he sido."
Hoy y ahora mismo quiero darte una sorpresa. SI ¡ F E L I C I D A D E S ¡ Y NO PONGAS ESA CARA.NOY NO ES NAVIDAD.NI AÑO NUEVO.NO TU CUMPLEAÑOS.HOY ES UN DIA NORMAL, PERO, UN DIA PARA TI. ¡ QUE SUERTE! ¡ F E L I C I D A D E S! PORQUE ESTAS VIVO, RESPIRAS, CAMINAS, TIENES HAMBRE Y ALIMENTOS CON QUE SACIARLOS. TIENES SED Y AGUA PARA BEBER.TUS OJOS ESTÁN ABIERTOS PARA RECIBIR EL BRILLO DE MIL COLORES.TUS OÍDOS REGISTRAN LOS SONIDOS MÁS VARIADOS.TU TACTO, TU PIEL, EXPERIMENTA EL ESCALOFRIO DE MIL SENSACIONES. ¡ F E L I C I D A D E S! PORQUE EN TU INTERIOR SE DESPIERTA UNA VARIDAD DE SENTIMIENTOS, DE IDEAS, DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS DE PALABRAS Y SILENCIO……. ¡ F E L I C I D A D E S! PORQUE VIVES AHORA Y AQUÍ; PORQUE TIENES UNA FAMILIA, AMIGOS QUE TE AMAN, UN HOGAR DONDE LLEGAS CADA DIA CANSADO, CANSADA DEL TRABAJO. ¡ F E L I C I D A D E S ¡ PORQUE ERES CAPAZ DE AMAR Y SER AMADO, DE DISFRUTAR LA PAZ Y DE DARLA. ¡F E L I C I D A D E S! PORQUE POCO A POCO CON ALGÚN SUFRIMIENTO Y CON ALEGRÍAS, VAS CONSTRUYENDO TU VIDA COMO PERSONA, HIJO, ESPOSO, ESPOSA, MADRE, PADRE, HERMANO/A AMIGO/A……..EN EL DÍA A DÍA. ¿VERDAD QUE VALE LA PENA QUE TE FELICITEN AUNQUE NO SEA UN “ DIA ESPECIAL”?¿PERO…… QUIERES DECIR QUE HOY NO ES UN “DIA ESPECIAL”? TIENES A TU LADO PERSONAS QUE TE AMAN Y A LAS QUE AMAR. TIENES, TIENES, TIENES…..¿O FALTA ALGUNA COSA?¿TE PUEDO FELICITAR O NO? ¡ F E L I C I D A D E S! NO TE AGOBIES POR EL MAÑANA. “No te preocupes por el mañana, porque el mañana traera, sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus quebraderos de cabeza” SI ¡F E L I C I D A D E S! VIVE EL HOY Y RECUERDA: “No es feliz el que hace lo que quiere, sino el que quiere lo que hace” VIVE EN PLENITUD, SE POSITIVO, POSITIVA. ¡! HAS EL BIEN Y NO TE PREOCUPES POR EL MAÑANA¡! DESDE UN ANTES Y UN DESPUES
A veces, vivimos situaciones, en que las palabras parecen desaparecer de nuestro vocabulario.
Se anudan en el estómago, suben hasta la garganta y no sabemos, no tenemos idea de cómo sacarlas.
Muchas veces sucede, cuando nuestros amigos nos necesitan más. Y es allí precisamente, cuando nos topamos con esa barrera.
No sabemos que decir, no tenemos una explicación aceptable para el sufrimiento, sentimos miedo de decir algo indebido y nos quedamos quietos.
Encontramos palabras con facilidad, en su mayoría ya gastadas y repetidas, para expresar nuestra alegría, nuestro deseo de felicidad, sin importar si alguien ya las dijo o no.
Tomamos prestadas esas frases comunes y hacemos con ellas nuestro mensaje.
Y nuestros amigos lo reciben con el corazón abierto, con la sonrisa estampada, porque ellos también hacen uso de lo mismo.
Es la costumbre, es normal, es gentil, es noble.
Es millones de veces mejor que el olvido.
Nuestra gran dificultad, es expresar palabras de consuelo, cuando nosotros mismos tenemos un corazón molido por el dolor al ver el sufrimiento del otro.
¡Conscientes que no podemos hacer nada!
Va a pasar, ya lo sabemos, pues todos los dolores pasan, como pasan las noches de luna y los días de sol.
Nada es estable y constante.
¡Y queríamos tanto encontrar las palabra exactas que amenizaran el sufrimiento, que proporcionaran consuelo inmediato, que anestesiaran o curaran de una vez!
Y entonces, en el instante exacto, las palabras mueren.
Pero existe un secreto: ¡Los gestos hablan!
Un beso habla.
Una caricia es una voz dulce y suave.
Una presencia, aún en silencio, dice.
Un abrazo habla muy alto.
¡Una mirada sincera dice tanto!
Una mano que toma las manos habla como varias bocas y centenas de corazones...
Cuando las palabras se rehúsen a salir de ti, habla con gestos. El otro comprenderá....
¡¡¡Dar de si, vale más que todas las palabras del diccionario juntas!!!
En un mundo, donde los expertos hablan de un exceso de población, profanan continuamente nuestro espacio vital, se nos olvidan los rostros, desconocemos los nombres, acallamos las miradas, matamos las palabras.
En un mundo, que reinventamos cada mañana de la misma manera, en el que nos vestimos con las ropas oscuras de la muerte, porque se nos olvidaron los alegres colores de la vida, en ese mundo tan lleno de cosas y tan vacío de humanidad, se nos contamina el alma de soledad, mientras impasibles esperamos ser salvados por la campana, quien sabe si seremos capaces de escucharla cuando al fin llegue la tan ansiada hora del patio.
La vida no requiere de practica o tal vez sí, si decidimos vivir la vida de otro.
CO-MU-NI-CAR-SE es el antídoto de la soledad.
Uno puede pensar que es cosa de al menos dos, pero no, a veces es cosa de tan solo uno, primero escucharnos, para luego escuchar, salir fuera de nosotros para encontrarnos con otros yo, hablar con la mirada, con el silencio, con las letras, con el corazón, con la piel, transformar,crear, descubrir, compartir.
Muchas veces nos preguntamos: ¿qué es lo que realmente pasa? ¿Por qué esa persona que amamos y sabemos que nos aman no logra expresarnos ni hacernos sentir ese amor?... ¿será que no es tan intenso como creemos puede serlo?... ¿o tal vez es que no sabe dejarlo salir de su corazón?...
No podemos dudar del amor de papá y mamá ni el de los abuelos, tíos o de aquellos que podemos llamar amigos pues es un amor que aunque muchos no lo sepan manifestar existe y habita en el corazón tal vez lo que pasa es que en su historia personal de fondo podemos encontrar que nadie les enseñó a amar.
El amor se siente pero expresarlo se aprende. Muchas veces nace y crece en lo más profundo y oculto del corazón pero nunca nadie les enseñó a encontrar la llave que abriera esas puertas y dejara salir y expresar libre ese amor. Porque hicieron falta desde la niñez los abrazos y mimos o escuchar muchas veces para aprender a pronunciar esos TE AMO tampoco se dieron y ofrecieron nunca los detalles ni se crearon los espacios para los juegos tiernos y caricias que en silencio gritan: eres lo más hermoso y valioso que tengo en la vida.
Sentir amor y no expresarlo duele tanto como necesitarlo y no encontrarlo porque ante ese vacío afectivo del corazón la razón se apodera de los sentimientos e intenta dominarlos con el pensamiento asumiendo que es mejor dejarlos dormidos que despiertos para evitarnos después debilidades y lamentos.
El amor nace y se instala en lo más profundo del alma los seres humanos hemos sido creados por Dios desde el amor por amor y para el amor simplemente que para aprender a expresarlo hay que sentirlo, recibirlo, experimentarlo, retroalimentarlo y a muchos a lo largo del camino esa oportunidad no se les ha dado por eso cuando se trata de sentimientos se vuelven prevenidos y creen plenamente que lo mejor es evitarlos o reservarlos lo que no quiere decir que muy dentro de sí no sientan por ti ese amor que le da razón de ser al vivir.
Por todo esto es válido decir que sentir amor no siempre significa saber amar y no podemos permitir que en este mundo actual en que las relaciones se quebrantan con facilidad y los hijos crecen lejos de papá y mamá nuestros niños y jóvenes sientan que no tienen quien les enseñe realmente a amar y por eso busquen en sitios equivocados lo que pueda colmar el vacío de su corazón para no seguir con esta cadena de desamor de generación en generación.